
Un hombre, un sueño y un cuarto rentado
En un pueblo del Ecuador, Patricio Díaz empezó una tenería sin más que sus manos y un sueño. Químico de profesión, tenía un don extraordinario para el cuero. En tres décadas construyó Tenería Díaz hasta convertirla en una de las curtiembres más grandes del país, con decenas de personas trabajando cada piel con su experiencia.




